Posiciones Juradas

Autor
Dr. Gilberto Guerrero Quintero



LIMINAR

Acostumbrados a la labor científica de GILBERTO GUERRERO QUINTERO, en diversos campos del Derecho, quizás no nos extrañe la publicación de un nuevo libro jurídico suyo. Pero si se piensa que la filosofía que lo inspira, es la de un gran humanismo, no cabe duda que habremos de asombramos por esta Obra, que por la gentileza de su autor presento, dado que por encima de su aspecto eminentemente probatorio destaca su acento ontológico y ético. Valores éstos de los cuales está cada; vez ayuna nuestra sociedad. y ello sin desmerecer el " método y la sistemática empleadas. Sin lugar a dudas, que el ambiente jurídico nacional se "enriquece y el derecho se moraliza aún más con obras como las Posiciones Juradas de Gilberto Guerrero Quintero.

Esta Obra apasiona desde su Dedicatoria e Introducción hasta su Capítulo Final, relativo a la Valoración o Apreciación de las Posiciones Juradas, y es difícil interrumpir su lectura. En efecto, la corrección de su lenguaje, la donosura de su estilo y la exactitud terminológica, así como la ilustración que traduce y el dominio del tema, hacen que este nuevo fruto intelectual de Gilberto Guerrero Quintero, le dé lustre a nuestra cada vez más acredita- da literatura jurídica. Y es que la técnica de introducir cada Capitulo de la Obra con una Motivación, aparte de ser un mecanismo de atracción del lector, poco emplea do por la doctrina, resume los principios rectores del pensamiento del autor, lo cual permite una mejor comprensión del tema tratado y si a eso se agrega la concordancia que de cada tema se hace con la doctrina, la jurisprudencia, los textos bíblicos y canónicos, sin exageración, que la Obra que presentamos se aleja de la monografía y se acerca al tratado. Eso sin dejar de pensar que también tiene mucho de enciclopedia. ¿No fue acaso la erudición lo que distinguía a los enciclopedistas?.

El autor parte del supuesto que las posiciones juradas son un deber procesal, y por ello concluye en su naturaleza de confesión, es decir, el reconocimiento de los hechos desfavorables a las partes, independientemente de su ánimo o no de confesar. De allí que la determinación de los sujetos obligados resulte determinante en la regulación de este medio probatorio esencialmente personal, y que resulte justificada la critica que Guerrero Quintero hace del privilegio de que solo a las personas jurídicas se les permite designar una persona natural para que absuelva en su lugar las posiciones, en perjuicio de la persona humana. Por esa preocupación por la desigualdad procesal que significa aquel privilegio, el autor concluye aceptando, que en el nuevo derecho del trabajo, surgido de la Ley Orgánica del Trabajo, que entró en vigencia ello. de mayo de 1991, el trabajador pueda designar a otra persona, que hubiere tenido el conocimiento personal de los hechos para que, en su lugar, absuelva las posiciones que en su contra le promovieren. Pero es que motivado por ese acento humanista el autor llega a calificar de inconstitucional la norma que discrimina entre la persona jurídica y la natural para permitir sólo a aquélla la delegación del deber de rendir posiciones en otras personas naturales (art. 404 del C.P.C.).

Desde un punto de vista estrictamente procesal el desarrollo que el autor hace de los límites espacio temporales de la prueba de confesión provocada o posiciones juradas, llegando a señalar hasta seis (6) oportunidades procesales para dicha prueba, ciertamente que ayuda a resolver las dudas interpretativas planteadas por la utilización en el artículo 405 eiusdem del vocablo efectuarse en lugar de promoverse, respecto del inicio y de la conclusión de tales oportunidades. Precisiones éstas que quienes en alguna oportunidad hemos hecho referencia a la condición de prueba privilegiada de la confesión (Vid. mi obra Apuntaciones sobre el Procedimiento Civil Ordinario, Ed. jurídica AL VA S.R.L., Caracas, 1990, pág. 267), no podemos menos que destacar. Igual consideración merece el tratamiento que el autor de la Obra que presentamos hace de la formalidad de la reciprocidad de la confesión provocada, volviendo a des- tacar que en la realidad, por el privilegio dado a las personas jurídicas no es cierto que se hayan igualado procesalmente las partes. y ello porque si el deber de absolver recíprocamente las posiciones es no solo procesal, sino fundamentalmente ético-moral, con la delegación que pueden hacer las personas jurídicas ese deber resulta burlado.  En la temática ontológica de la confesión, el autor -da un significado trascendente al secreto profesional, ) cuando se trata de posiciones promovidas en contra de a los apoderados de las partes, dándole supremacía a tal o valor ético sobre el deber de absolver dichas posiciones. Y  en ese mismo orden de ideas se encuentra su razonamiento acerca de la responsabilidad civil penal y profesional  de los apoderados por los perjuicios que causen a las partes al incumplir el deber de absolver posiciones  juradas.

En verdad que referirse a todos y cada uno de los temas de que trata la Obra presentada, en la forma en que desearíamos hacerlo para responder al gesto gentil de Gilberto Guerrero Quintero de prologar su nuevo libro, no solo desbordaría el espacio reservado editorialmente para ello confieso que al comunicarme el autor el límite editorial de que disponía tuve que reducir las páginas de este proemio, sino que además desvirtuaría la naturaleza de las presentaciones o prólogos, que por definición no son otra obra distinta, ni un ensayo crítico, del texto presentado. Sin embargo, no es posible, por honestidad intelectual dejar de destacar, por su novedad y desarrollo científico, el tratamiento que el autor da al aspecto experimental de las posiciones juradas. Es decir, a su realización en el proceso.

En efecto, el análisis que Guerrero Quintero hace del acto de posiciones juradas, además de exhaustivo, es fundado y serio, hasta el punto que esta obra se convertirá en un texto obligado para abogados, cuando deban promover o presenciar tal probanza, y para jueces, cuando deban dirigirla, valorarla o apreciarla. En este aspecto la Obra en comentarios es una de las más completas, hasta el punto que el nombre del autor resultará de obligatoria cita en los alegatos y sentencias, y no en pocas oportunidades será el fundamento de la defensa exitosa y del fallo justo y conforme a derecho.

Particular mención debe hacerse al cuidadoso análisis que hace el autor respecto de la valoración y apreciación de las posiciones juradas, y su advertencia de que en este aspecto valorativo el "Juez no tiene allí libertad absoluta para tener por confeso al absolvente, ya que la libre valoración o apreciación no es arbitrariedad; pues en algunos casos las posiciones no debieron admitirse, en otros no se cumplió con los requisitos legales o el absolvente" comprobó la causa legítima de su incomparecencia. Y es porque como bIen señala el autor, "La confesión no indica que el juez debe fallar a favor de la otra parte. El debe tomar en cuenta muchos elementos existentes dentro del proceso". De no ser así, el aspecto humano y personal, agregamos nosotros, dejaría de estar presente en esta probanza y es que además las pruebas en general no son sino la reconstrucción de un escenario histórico anterior al proceso, y esa reconstrucción puede estar desfigurada y distorsionada por factores sociales, psicológicos y éticos, que el juez debe salvaguardar y respetar, al efectuarse la prueba, y a la hora de determinar si en verdad la historias tal como la que el confesante se ve obligado a admitir. Ese factor psicológico de temor o de miedo, creado o aumentado no pocas veces por los jueces, hace que se llegue hasta aceptar lo desfavorable para salir de la presión moral que las posiciones juradas, quiérase o no, significan. La presión que abogados y jueces hacen, a veces, en el acto de absolución de las posiciones juradas, no solo quitan la tranquilidad de ánimo, sino que inducen a las partes a reconocer hechos falsos en su contra, que de no haber mediado tal intimidación habrían rechazado sin duda alguna. Salvo la confesión espontánea, en la provocada la duda siempre queda, de si fue la verdad la que privó o la mentira impulsada por el miedo o el I temor. ¿Habrá llegado el momento de suprimirla por el interrogatorio escrito?. ¿Es que acaso vale más la condición de funcionario público, o de autoridad que la dignidad de la persona humana, para dispensar sólo a aquéllos de la obligación de concurrir al Tribunal a absolver posiciones juradas?. Si se llegare alguna vez a introducir estas reflexiones en la normativa que regula la prueba de confesión, hasta el punto de sustituir las posiciones juradas por el interrogatorio obligatorio escrito, en buena parte el mérito de tal reforma o novedad habrá que atribuirlo a la nueva Obra de Gilberto Guerrero Quintero.

En este orden de ideas, el Código de Derecho Canónico, en cuanto al interrogatorio judicial de las partes se refiere, sólo exige el juramento cuando "entra en juego el bien público" (cánon 1532). Y sobre este mismo particular, respecto del valor del juramento, se ha dicho: "Tanto el juramento de decir la verdad como el de haberla dicho, no son medio de prueba, sino una garantía, de mayor o menor valor, según la religiosidad de las personas, su sinceridad y su fidelidad a lo que sabe y dice ante el juez. Esos juramentos afectan directamente, no a la verdad objetiva e histórica, sino más bien a lo que sabe la parte declarante, lo cual puede ser distinto del hecho que en su integridad realmente existió. Por tanto, no por el hecho de que la parte haya jurado decir la verdad o haberla dicho, puede el juez confiar en que ya tiene la verdad histórica y que no necesita más averiguaciones y pruebas" (Código de Derecho Canónico, Ed. Universidad de Navarra, Pamplona 1983, comentario al canon 1532, pág. 922). En este mismo sentido, en cuanto a la apreciación de la confesión, se ha llegado a distinguir entre el valor de la misma en las causas de interés meramente privado, en cuyo caso sólo releva la parte contraria de la carga de la prueba, "lo cual es bien distinto de afirmar que constituye una prueba eficaz, y en las causas de interés público, en las cuales, si bien el legislador "reconoce que puede tener mérito probatorio, (...) deja su apreciación a la prudente discreción del juez, a quien manda medir su valor en conjunto con las demás pruebas y circunstancias de la causa (...). El juez examinará si el litigante confiesa con libertad y sin coacciones y engaños, con seriedad y sinceridad, con coherencia en sus dichos, si lo confesado se debe a error, olvido, perturbación psíquica, si el contenido es verosímil y claro; si concuerda con el sentido de las demás pruebas" (Código cit., comentario al canon 1536, pág. 923) y todo ello porque en el proceso canónico se tiene en cuenta la dignidad personal. ¿Es que en el proceso civil no tiene valor?. ¿Será un resabio del viejo complejo laico?.

Por mi parte pienso que es posible con fundamento en el poder contralor del juez sobre el proceso (art. 14 del C.P.C.), en el principio de la veracidad de sus decisiones (art. 12 eiusdem), en el deber judicial de garantizar la defensa y la igualdad de las partes (art. 15 eiusdem), en la necesidad de la plenitud probatoria (art. 254 eiusdem), en la exhaustividad del análisis de las pruebas (art. 509 eiusdem), y específicamente en el carácter pertinente, personal y controvertido que deben tener los hechos (arts. 403 y 410 eiusdem), y de claras, precisas, directas y categóricas que han de ser las contestaciones a las posiciones (arts. 409 y 414 eiusdem), así corno con fundamento en la antigüedad o complicación de los hechos (arts. 414 y 415 eiusdem), e inclusive en la justificación de la no comparecencia del absolvente (art. 412 eiusdem), que los jueces no están obligados a admitir el rigorismo tradicional del carácter pleno de la confesión.(arts. 1401 y 1402 del C.C.), y hasta inclusive, tratándose de valoración de una prueba, pueden los jueces examinar , apoyándose en las otras pruebas (arts. 254 y 509 del C.P.C.), si la misma ha sido o no resultado de un error de derecho (art. 1404 del C.C.). De proceder en esta forma, estarían cumpliendo su función de escudriñar la verdad, y de acercar la sentencia a la verdad real, para que resulte justa.

De llegarse a aceptar lo anterior, se acabaría con el mito de la confesión y de las posiciones juradas, que perjudica en el proceso civil la dignidad de las personas, y el mérito de tal destrucción, en justicia, tendrá que adjudicarse a Gilberto Guerrero Quintero, quien a manera de los evangelizadores ha esparcido una nueva palabra en el mundo laico del proceso, que como la semilla que cae en terreno fértil, ha de fructificar en el ánimo de legisladores, abogados y jueces.

Sólo resta agradecer el gesto del colega prestigioso de invitarme a presentar su nuevo Libro, que ha servido para comprometerme con él y con el tema, y que me ha permitido identificarme con su pensamiento, y descubrir que con sus planteamientos se encierran respuestas a problemas actuales y acuciantes, y que responden a unos mismos valores. Por ello, como refrendo de esta presentación, nada mejor que una declaración de amistad y de solidaridad, tomando en préstamo palabras ajenas, para decirle al autor:

"Y, ante las dudas,
sacas del olvido tu vieja fe;
y ante la soledad,
te vuelves al Señor que te habla dentro;
y ante las preguntas inquietantes,
alientas la esperanza;
y ante el cansancio,
tiendes las manos...
Amigo, ten la mía.
Porque vamos a hacer caminos
juntos..." (Antonio Alonso,
"Bienaventuranzas del Atardecer")
Así, podremos, el autor y sus innumerables lectores, evitar, con las magistrales lecciones que nos da en su obra las Posiciones Juradas, nuevas crucifixiones de los miles de Cristos harapientos, mugrientos, rotos y encarcelados, "gracias a la opresión, a juramentos falsos, a juicios arreglados", a quienes el mismo autor, en la persona más excelsa de todas, Jesús de Nazareth, dedica su extraordinario Libro. 


Román J. Duque Corredor
Magistrado de la Corte Suprema de Justicia 
Caracas, Prados del Este, 29 de mayo de 1991.



Índice general

1. Liminar
2. Nota Introductoria

CAPITULO I
El deber de absolver posiciones juradas


l. Motivación
11. Anotación previa
¿La confesión provocada es o no un medio de prueba?
¿Es indispensable el "ánimo de confesar" para que se pueda tener al absolvente como confeso?
111. Anotaciones generales
Nuevo concepto de parte procesal y las posiciones
2. La parte y su contestación bajo juramento
3. Las posiciones que formule la parte contraria
Pertinencia de los hechos de la causa
Conocimiento personal de los hechos
IV. Requisitos de la prueba de posiciones juradas
1 V. Concordancias
VI. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO II
Posiciones juradas y personas


l. Motivación
Anotación previa
Principio general y su excepción
1. Si la parte fuere una persona jurídica
2. Excepción al principio
IV. Las posiciones juradas en el ámbito del nuevo
Derecho del Trabajo
V. ¿Es ilegal e inconstitucional el arto 404 del C.P .C.?
VI. Concordancias
VII. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO III
Hechos pertinentes y lapso para promoción de la prueba

l. Motivación
Anotación previa
Comentarios generales
1. Principio de la pertinencia de los hechos
2. Límite espacio -temporal para el inicio
3. Límite espacio -temporal de la conclusión
4. Promoción antes o después de la oportunidad
    del arto 396 del C.P.C
5. ¿Será permitido que las posiciones sean
solicitadas en el libelo de demanda? Las posiciones y los artículos 344 y 359
del C.P .C
IV. Concordancias lOl V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO IV
Reciprocidad de la confesión provocada

l. Motivación l07 11. ¿Con la reciprocidad de las posiciones se da
   plena vigencia a los principios de igualdad y lealtad procesales?
1. Igualdad procesal
2. Lealtad procesal
3. Recta administración de justicia
111. Principio básico de la reciprocidad
IV. El requisito de admisibilidad de la prueba
1. Admisión de la prueba
2. Consecuencia de la solicitud
V. Concordancias
VI. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO V
Representación y posiciones juradas

I. Motivación
II. . Anotación previa
III. Las partes y los representantes
1. No sólo las partes pueden absolver posiciones
1 2. El poder de hacer llamar para absolver
          posiciones.
3. Además de las partes pueden ser llamadas
A. El apoderado
B. Requisito para que el apoderado esté
Obligado
4. Los representantes de los incapaces
IV. Concordancias
V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO VI
Exención de comparecencia y confesión provocada

I. Motivación
II. Anotación previa
III.  principio general de la extensión4
 1. aspecto negativo
 2. aspecto positivo
 3. realización de la prueba  de posiciones
A. Contestación mediante oficio o escrito
B. absolución en la morada de la persona exenta
IV. Concordancias

CAPITULO VII
Los hechos de la confesión

I. Motivación
II. Los hechos de la confesión provocada
1. Los hechos
2. La forma asertiva de los hechos
3. ¿Cómo deben presentarse los hechos?
4. La formulación repetida de los mismos hechos
5. La repetición de los hechos en el arto 409 del C.P .C
A. La exención "in limine" por el juez
B. Cuando la posición se refiere a hechos diversos de la misma pretensión procesal
C. El sentido del principio prohibitivo del arto 409 del C.P.C
III. . Concordancia
IV. Jurisprudencia aplicable


CAPITULO VIII
Posiciones juradas y hechos controvertidos

I.  Motivación
II. Anotación previa
III. Los hechos controvertidos
1. ¿Qué son "hechos controvertidos"?
2. El juez puede eximir al absolvente de contestar
3. Sentencia definitiva y hechos impertinentes
IV. Concordancias
V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO IX
Limitación cuántica de las posiciones

I. Motivación.
II. Anotación previa
III. Principio general de la limitación cuántica. l. El Art. 411 del C.P.C 2. Excepción al principio general del límite cuántico.
A. Asunto complejo
B. Que el juez lo considere procedente C. Que lo solicite la parte interesada..
D. Si  el acto de las posiciones no ha concluido.
IV.       Concordancias 

CAPITULO X
Casos de confesión y hora de espera

l. Motivación.
11 . Anotación general
111. Principio general y casos de confesión
1l. Principio general.
2. Casos de confesión
1 D. Vencimiento de la hora de espera
IV. Concordancias 224 I V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XI
El acto de las posiciones y versión escritural

 l. Motivación
II  Anotación previa
III.  La versión escritural
IV. Concordancias
V. Jurisprudencia aplicable


CAPITULO XII
Contestación directa, categórica y terminante

 l. Motivación
Anotación previa
¿Cómo deben contestarse las posiciones?
1. Contestación directa y categórica
2. Contestación de modo terminante
3. Posiciones e instrumentos que existan en autos
4. Los hechos y el tiempo
5. El olvido, el tiempo y la naturaleza de los hechos
A. El olvido
B. El tiempo
C. La naturaleza de los hechos
D. El juez estimará las circunstancias
IV. Concordancias
V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XIII
El confesante y la consulta de apuntes y papeles

I Motivación
II. Anotación previa
III El principio negativo del Art. 415 del C.
IV. Excepción al principio negativo
1. Cantidades o asuntos complicados
2. El prudente arbitrio del juez
3. Tiempo para..la consulta
V. Concordancias
VI. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XIV
Citación personal y suspensión de la causa

 I. Motivación
Anotación previa
La citación personal
l. Excepción legal
2. La excepción del Art. 53 de la Ley Orgánica del Trabajo
3. Citación y conocimiento personal
4. La citación, el tiempo Y lugar para la prueba
5. Suspensión del curso de la causa.
IV. Concordancias
V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XV
Posiciones juradas y residencia del absolvente

I.  Motivación
II.  ¿Existe contradicción entre los artículos 234 Y 4171
III. El principio de la inmediación y el Art. 417 del C.P .C
IV. Comisión para la evacuación de la prueba
V. Ambivalencia del Art. 417 del C.P.C
VI. Concordancias
VII. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XVI
La rogatoria a juez extranjero

I.  Motivación
II. Anotación previa
III. La rogatoria del Art. 418 del C.P .C
1. Comisión rogatoria.
2. Oportunidad para la promoción de la prueba.
3. Término de distancia ultramarino
IV. Concordancias
V. V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XVII
Promoción de la prueba y su limitación cuántica

I.  Motivación
II. Anotación previa
III. Los principios de la limitación cuántica procesal
l. Principio general
2. Régimen de excepción
IV. Concordancias
V. Jurisprudencia aplicable

CAPITULO XVIII
Valoración  o apreciación  de las posiciones juradas

I. valorar y apreciar
II: sistema de valoración o apreciación de las pruebas
A. tarifa  legal
B. La sana crítica
III. Sistema seguido por el legislador venezolano
V. Valoración de la prueba de posiciones en la
jurisprudencia del Máximo Tribunal
INDICEANALITICO

 

         

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